Recemos para que los cristianos, los que siguen otras religiones y las personas de buena voluntad promuevan juntamente la paz y la justicia en el mundo.
Ninguna religión incita a la guerra, ni al odio o la violencia. Al contrario, nos invitan a defender los valores de la paz y de la fraternidad humana. En cambio, el diálogo y la comprensión entre los seres humanos sí forman parte esencial de sus enseñanzas. Sigámoslas.
EN TODO AMAR Y SERVIR

